Tinta negra que mancha las hojas de un pergamino.
Crea letras las cuales se convierten en seres, en vida, en escencia.
Letras que a su vez corren por las venas de aquél que no puede dejarlas dentro.
Es como si se quedaran impregnadas en cada fibra de su piel desgastada.
Cada una de ellas se mete entre los huesos y penetra en su alma.
Con tinta negra las escribe para sacarlas, para desgarrarlas en versos sangrientos.
Si se quedan dentro lo consumirá de forma lenta e inquebrantable asi que las explota, las extrae de sus huesos y de su sangre, de la misma carne.
Esa tinta negra es el arma de su espíritu, de su yo. Con ella destruye, construye, crea, destrosa, mata y revive.
Entregandose completo a la prosa perversa, a las palabras carnivoras, a el destructivo y constructivo arte de escribir. Formas imprescindibles de la vida misma.
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